“No es vergonzoso nacer pobre, lo es el llegar a serlo por acciones torpes.”

Menandro de Atenas

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CARTA DE PRESENTACIÓN DEL PRESIDENTE

No podemos desaprovechar el gran recurso de la educación. Un derecho humano fundamental que ofrece las herramientas necesarias para que los escolares puedan lograr el bienestar personal y su estabilidad en el futuro. La Constitución Española, la Convención de Naciones Unidas sobre los Derechos del Niño como la Declaración Universal de Derechos Humanos reconocen el papel que desempeña en el desarrollo social y humano.

Cada día en los Centros educativos se intenta atender de la mejor manera posible y con los pocos recursos que tenemos a niños y niñas en situación de pobreza y riesgo de exclusión social, para que la situación en la que viven no impida el desarrollo de todo su potencial.

Ser víctimas de una situación de pobreza no debería afectar a sus oportunidades para la vida futura. Apoyarlos no implica solamente cubrir sus necesidades básicas tales como el sustento, la ropa o la vivienda. Es de vital importancia garantizar sus derechos más fundamentales, entre los que están ayudarlos a que puedan adquirir destrezas y capacidades para salir de la pobreza pudiendo participar de la manera más activa posible en la sociedad.

Desde el ámbito de la educación se busca fomentar su desarrollo y se les intenta ofrecer las herramientas necesarias para que puedan lograr su realización personal en un futuro. De ahí iniciativas como YO TAMBIÉN EDUCO, que lo que busca es desarrollar programas orientados a las comunidades educativas para trabajar, desde dentro y hacia fuera, la pobreza local y la búsqueda de soluciones y recursos para que los alumnos y alumnas puedan lograr el máximo desarrollo personal y en un futuro, no muy lejano, participen de manera activa en la sociedad y disfruten de sus logros.

Teniendo en cuenta que la educación es uno de los pilares en los que se fundamentan las sociedades avanzadas, es de gran necesidad, no solo garantizar la universalidad, sino que hay que potenciar medidas que garanticen la igualdad de oportunidades para compensar la desigualdad.

Si miramos las estadísticas EUROSTAT 2013, los datos son alarmantes. El porcentaje de menores de dieciocho años en riesgo de pobreza o exclusión social en nuestro país es de una media del 32,6%. Una cifra que no ha dejado de crecer en los últimos seis años fruto de la crisis económica que estamos padeciendo.

Cuando la crisis obstaculiza el proceso de aprendizaje de los escolares, nos encontramos con el gran problema de la pobreza educativa. Un pobreza que limita, a los alumnos y alumnas de los centros educativos, el desarrollo de las capacidades, habilidades y aspiraciones; con el consecuente impacto en el futuro económico, laboral y familiar.

Nuestro sistema educativo se encuentra con grandes retos y desde nuestra ONG intentamos buscar y diseñar estrategias para sanarlo. Nos preocupa, como agentes sociales, ver las desigualdades, la falta de equidad, el 23% de abandono temprano y lo que es más fundamental la ausencia de las necesidades básicas en los escolares.

Desde YO TAMBIÉN EDUCO queremos ofrecer a los alumnos, familias, educadores, profesores, técnicos y comunidades educativas herramientas que ayuden a paliar este gran problema: la pobreza educativa. Herramientas que se puedan desarrollar dentro y fuera del ámbito educativo y que traten de cambiar la situación actual.

Todo ello no es posible sin la garantía de políticas públicas que garanticen y velen por los niños en situación de pobreza o exclusión social.

Con la ilusión y las ganas por garantizar la cohesión social, nace esta ONG, fruto de la demanda de un grupo de escolares de un centro educativo de secundaria, I.E.S. Josefina de la Torre (Santa Lucía de Tirajana – Gran Canaria). Lo que en un principio fue una campaña Solidaria para ayudar a sus compañeros con necesidades básicas, hoy, se ha convertido en una Organización sin ánimo de lucro que busca el máximo desarrollo personal de los alumnos, que disfrutan de algo más que una plaza en un centro educativo.

No les arrebatemos sus capacidades, sus habilidades y sus aspiraciones. Ellos son los “hijos de la crisis económica” pero también, son el futuro y la apuesta por una sociedad más justa y equitativa.

Fdo. Francisco Puga Domínguez